
Lo más importante de los navegadores no es el dispositivo, ni siquiera el programa, sino los datos. Para llegar a nuestro destino, los mapas han de estar actualizados. Las firmas de cartografía recurren a multitud de fuentes, pero al final tienen que salir a la carretera. Hace unos días nos tropezamos en las calles de Barcelona con uno de los
furgones digitalizadores de TeleAtlas.
Por Albert Cuesta
Es lo que tienen los atascos de tráfico: mientras uno está parado, tiene tiempo para mirar a su alrededor. Hace unos cuantos viernes, hacia el mediodía en la Ronda de Dalt de Barcelona, observé en la fila contigua un furgón rotulado con la dirección web de TeleAtlas, una de las principales firmas mundiales de cartografía. Curiosa publicidad, pensé, dado que no comercializa directamente sus productos, sino a través de los proveedores de aplicaciones GPS.
Un examen más detallado (tenía tiempo, el atasco era considerable) me sacó de mi error: no era un simple vehículo publicitario, sino de producción: la carrocería del furgón estaba adaptada para la instalación de varias videocámaras, con el fin de captar imágenes de la ruta desde todos los ángulos posibles. Tres cámaras en la parte trasera, dos a cada lado y otras dos sobre la cabina, orientadas en el sentido de la marcha.
En las fotografías (para despejar dudas y evitar denuncias por infracciones de tráfico: las sacó mi acompañante, con la modesta cámara de mi Treo 650) se observan diferentes vistas del vehículo en cuestión. Por ejemplo, se aprecia que las cámaras del lado izquierdo estaban desmontadas. Lo que no se distingue en las fotos es el equipamiento instalado en el interior de la cabina, bastante aparatoso e imposible de describir, y tampoco, naturalmente, sabemos lo que había dentro de la caja del furgón.
Posteriormente he tratado de documentarme sobre el sistema de producción de mapas utilizado por TeleAtlas y he encontrado este artículo de Pocket GPS World (en el que, por cierto, aparece la fotografía de un furgón idéntico al que vi yo). Parece que TeleAtlas está ampliando su base de datos cartográfica con vistas tridimensionales de las principales ciudades, lo que daría pleno sentido a este sistema motorizado de captura de imágenes.
Y es que, como escribía Tim O'Reilly en su ensayo Qué es la Web 2.0, la cartografía es uno de los mercados en los que acumular una base de datos propia e ir enriqueciéndola puede acabar produciendo dividendos considerables.