Para acceder a todos los servicios, identifíquese o regístrese

Dos cámaras que también son álbumes

Publicado por David Pogue el 24 octubre, 2005 - 07:00 Comentar

Superado el complejo de calidad fotográfica respecto a las convencionales, las cámaras digitales comienzan a incorporar funciones inéditas. David Pogue ha probado la EasyShare One de Kodak y la Cybershot DSC-N1 de Sony, que además de sacar fotos llevan grandes pantallas para verlas cómodamente. Y una de ellas incluso se conecta a Internet mediante WiFi.

por David Pogue

Si pudiéramos preguntar a una cámara digital anterior a 2005 lo que quería ser cuando fuera mayor, probablemente respondería "una cámara con película". Durante sus diez primeros años, los modelos digitales se han esforzado en emular el aspecto, las funciones y la calidad de las cámaras de película.

Pero ya hace dos años que las ventas de digitales superan a las de película, y actualmente la mayoría de la gente está convencida de que las cámaras digitales han atrapado a las de película. Por primera vez, los fabricantes de cámaras comienzan a preguntarse qué ocurrirá a continuación.Parece que las empresas han dicho "basta de imitar a las cámaras de película". "Éstas son cacharritos digitales, con las posibilidades de lo digital. Pasemos a la fase siguiente."

Tomemos, por ejemplo, las nuevas Kodak EasyShare One (650 € 699 €, presentada la semana pasada y disponible a primeros de 2006) y Sony DSC-N1 (550 €, anunciada en SonimagFoto, disponible a partir de noviembre). Las dos introducen el mismo cambio radical en la función de una cámara digital. En lugar de limitarse a capturar fotos, han sido diseñadas para mostrarlas de un modo que ninguna otra cámara lo había logrado hasta ahora.

Por ejemplo, ambas cuentan con pantallas excepcionalmente grandes (tres pulgadas en diagonal). Como dejan muy poco espacio para mandos físicos, las pantallas en cuestión son táctiles.

Las dos cámaras también funcionan como álbumes fotográficos digitales. Además de una ranura para tarjetas de memoria tradicionales (de formato SD en la Kodak, y Memory Stick Duo en la Sony), las dos cámaras contienen suficiente memoria interna para guardar centenares de nuestras fotos favoritas (en los 26 MB de memoria de la cámara Sony caben unas 500 fotos con la resolución necesaria para ocupar su propia pantalla. Los 256 MB de la Kodak admiten hasta 1.500 fotos de calidad algo mejor, suficiente para copias pequeñas).

Las dos cámaras son capaces de presentar pases de diapositivas, tanto en la pantalla de la propia cámara como en un televisor, con atractivas transiciones visuales.Con la Sony incluso se puede escuchar música, ya sean canciones que lleva incorporadas o ficheros MP3 de su ordenador.

En pocas palabras, la EasyShare One y la Sony N1 son la respuesta de la era digital al sobre de la tienda de revelado.

(Y por si ello no fuera bastante novedad, la Kodak ofrece otra idea radical: es inalámbrica. Más adelante se lo contaré.)

En general, el concepto de la cámara-álbum funciona estupendamente. Las enormes, magníficas y brillantes (incluso en el exterior) pantallas constituyen una doble bendición. Para empezar, son excelentes para mostrar pases de diapositivas. Pero es que también son sumamente útiles para encuadrar y hacer fotografías. No obstante, los tradicionalistas deben saber que ninguna de las dos dispone de visor ocular. Hay que usar la pantalla para encuadrar las fotos.

El concepto de la pantalla táctil también es muy práctico en lineas generales. La mayoría de los botones que aparecen en la pantalla son lo bastante grandes como para pulsarlos con el dedo. Las dos cámaras incluyen un diminuto puntero, pero no suele ser necesario (con una excepción: para introducir direcciones de correo-e y contraseñas de red en la Kodak, se utiliza un diminuto teclado alfabético en pantalla. A menos que sus dedos sean del tamaño de limpiadores de pipa, necesitará el puntero.)

Sony ha avanzado mucho más en el aprovechamiento de su pantalla táctil. Por ejemplo, arrastrando el dedo sobre la pantalla se rebobinan o avanzan rápidamente las películas digitales. Al encuadrar una foto, también se puede tocar la pantalla para especificar el "punto de enfoque" (un sujeto apartado del centro) o "sobreexposición" (cuando un sujeto queda deslumbrado por un fondo demasiado brillante). Ya sea con el puntero o con la uña, se puede incluso dibujar o escribir sobre las fotos, cediendo al deseo largamente reprimido de pintarles bigote a ciertos parientes.

Aún así, a veces la pantalla táctil resulta más problemática de lo deseable.Por ejemplo, para activar los mandos de ajuste de exposición de la Sony hay que pulsar un botón de la cámara, hacer clic sobre uno de la pantalla y luego darles repetidamente a los botones de flecha arriba y abajo. El parecido entre las ideas centrales de ambos fabricantes resulta sorprendente. Teniendo en cuenta lo que se tarda en desarrollar un modelo de cámara (unos dos años de secreto absoluto), la coincidencia en el momento y el concepto es increíble.

Pero si se profundiza más allá del concepto de la cámara como álbum, sorprende lo distintas que llegan a ser.

Con sus 104x64x25 mm de plástico y metal, la rectangular Kodak aparece muy voluminosa frente a la elegante Sony, de metal cepillado (97x61x23 mm).

La Kodak debe parte de su volumen a la pantalla extraíble y pivotante. Cuando está cerrada, la pantalla permanece al abrigo de los objetos puntiagudos que pueda llevar en el bolsillo o bolso. Al abrir la pantalla, se enciende la cámara: un bonito detalle. La pantalla extraible es de gran ayuda en las fotos picadas; por ejemplo, para fotografiar desfiles cuando tenemos gente alta delante. Pero extrañamente, a diferencia de las pantallas extraíbles de otras cámaras, ésta no gira en la otra dirección. No sirve para sacar fotos 'a vista de perro' sin tumbarse de verdad en el suelo.

Como han pasado 10 meses desde la primera aparición del prototipo de la repetidamente retrasada EasyShare One, las dos cámaras también están separadas por todo un mundo de tecnología.

La EasyShare sólo hace fotos de cuatro megapíxels; la Sony, pese a costar 100 € 149 € menos, las saca de ocho megapíxels. (Los megapíxels no lo son todo. Pero la resolución adicional puede ser útil cuando uno quiere hacer ampliaciones de gran tamaño, o más frecuentemente, recortar el fondo no deseado de una foto y conservar los píxels necesarios para una copia impresa decente.)

Como se puede ver en estas muestras, ninguna de las dos cámaras hará creer a la gente que es usted fotógrafo del Sports Illustrated, pero las dos sacan unas instantáneas excelentes. No obstante, cuando hay poca luz, la Sony supera ampliamente a la Kodak. En buena parte, ello es gracias a un captador luminoso más sensible, pero también a una lámpara de asistencia al enfoque que se activa en condiciones de oscuridad, mientras que la Kodak se limita a adivinar.

La Sony ofrece más control manual, pero la Kodak lleva más escenas preconfiguradas (playa, retrato, etc). Una de ellas, hábilmente denominada Polite (educada), garantiza que no se disparen el flash ni el altavoz de la cámara: muy práctico en museos, bibliotecas o iglesias.

La Kodak también está mejor equipada para los deportes.Su modalidad de ráfaga (dos disparos por segundo) deja muy atrás a la Sony (un disparo cada 1,1 segundos). Puede continuar disparando mientras se mantenga pulsado el obturador, pero sólo conserva las cinco últimas fotos: ideal cuando esperamos a que salga del túnel el coche de la montaña rusa donde van nuestros retoños.

Ambas cámaras graban también vídeos a pantalla completa de TV, con todo el movimiento.Pero a diferencia de la mayoría de cámaras digitales, la EasyShare One permite accionar el zoom y enfocar mientras se filma.El precio que hay que pagar es el chirrido del mecanismo del objetivo en la pista de audio.

Sin embargo, el mayor avance de la EasyShare One es su pequeña tarjeta-antena WiFi. Una vez abierta, la cámara se puede conectar a un punto de acceso a Internet como los existentes en oficinas, vestíbulos de hotel y cafeterías.

Cierto, la EasyShare no es la primera cámara de consumo equipada con Wi-Fi; tal distinción corresponde a la Nikon P1. Sin embargo, sí es la primera capaz de conectarse a Internet (en lugar de hacerlo sólo a nuestro portátil). La mayoría de sus habilidades en línea requieren de una cuenta gratuita en kodakgallery.com (antes denominado Ofoto).

La cámara no se conecta con la misma facilidad a todas las redes inalámbricas;viene a ser una diva del WiFi. Pero una vez conectada, mandar fotos por correo-e es muy sencillo.Se parece mucho al envío de fotos con un teléfono móvil, pero con la gran diferencia de que las fotos de la EasyShare no son manchas borrosas de baja resolución. La cámara lleva incluso un listín de direcciones de nuestros fans fotográficos; el pequeño teclado en pantalla ahorra tiempo al ofrecer atajos de una sola tecla para cosas como ";@" y ".com."

Con la misma facilidad, la cámara puede cargar las fotos elegidas en uno de nuestros álbumes de kodakgallery.com, o transferirlas a un ordenador Mac OS X o Windows provisto del elegante software EasyShare de organización de fotos, que viene incluido.

Y todavía hay más: la EasyShare también puede mostrar las fotos que tengamos en nuestros álbumes en línea. Tarda sólo un segundo en descargar cada foto desde Internet. En esencia, esta función significa que uno tiene a su disposición todas las fotos que haya sacado hasta la fecha, siempre que las necesite.

Tales habilidades en línea son asombrosas. Por desgracia, al tratar de reinventar la cámara digital de tantas formas a la vez, puede que Kodak haya abarcado en exceso sin apretar lo bastante.

Demasiado a menudo, la cámara es excesivamente lenta. Uno puede llegar a esperar 10 segundos o más antes de cambiar a la modalidad de visionado, porque la cámara insiste en crear los iconos de vista reducida en lugar de limitarse a mostrar la foto más reciente. Tarda cuatro segundos en borrar cada foto, y 15 en enviarla por vía inalámbrica. La batería también es decepcionante; se hunde al cabo de una hora, comparada con las dos horas y media de la Sony.

Y luego está el diseño del software. En general, Kodak ha hecho un buen trabajo metiendo tantas funciones en una pantalla táctil de tres pulgadas. Pero uno tiene que aprenderse el equivalente a todo el sistema operativo de un ordenador de mano, y los tecnófobos encontrarán frecuentes momentos de exasperación.

Ambas cámaras constituyen un importante avance para la fotografía digital;las dos empresas merecen ser felicitadas por la audacia de sus ideas. Sin embargo, la Sony N1 es mejor cámara. Supera cómodamente a la Kodak en rapidez, tamaño, resolución, fotografía con poca luz, duración de la batería, funciones de la pantalla táctil y precio.

La EasyShare One es mucho más ambiciosa, pero el resultado está penalizado por demasiados compromisos como para que sea una cámara de uso diario satisfactoria. No obstante, hay algo que sí hace espectacularmente bien: hacer que deseemos la llegada de la EasyShare Two.

(c) 2005 David Pogue

(reproducido de The New York Times con autorización de su autor).

Más información:


Escribir un comentario

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
CanalPDA.com es una publicación independiente para usuarios de PDA, smartphones y otros dispositivos de bolsillo, editada por Thesaurus Serveis Documentals. Las marcas comerciales y registradas que se mencionan corresponden a sus titulares respectivos. Los comentarios y las intervenciones en los foros pertenecen a sus autores. El contenido del apartado Comunicados ha sido remitido por las empresas y Thesaurus Serveis Documentals no se responsabiliza del mismo. El resto de los contenidos son ©2004-2009 Thesaurus Serveis Documentals y está prohibida su reproducción íntegra. Se autoriza la reproducción de un extracto del texto, acompañada de un enlace al original. La plataforma tecnológica utiliza software libre sujeto a la licencia GNU/GPL. Términos y Condiciones de uso de CanalPDA.