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El portátil incendiario

Publicado por Michael Mace el 13 julio, 2006 - 03:41 Comentar

Que no cunda el pánico, pero cada vez son más frecuentes los incidentes en los que explota la batería de algún dispositivo móvil. Michael Mace utiliza el famoso caso del portátil Dell para reflexionar sobre las consecuencias de exigir cada vez más potencia y autonomía a nuestros cacharritos.

por Michael Mace

El portátil incendiario de Dell ha alcanzado por fin la fama esta semana, al aparecer en un artículo del New York Times. Por si se perdieron la noticia original, resulta que un ordenador portátil Dell se inmoló al estilo bonzo durante una conferencia en Japón. Alguien sacó fotografías (no hay nada como un teléfono móvil con cámara) y las imágenes llegaron a la web del Inquirer. A partir de ahí se propagaron por la web, hasta llegar al Times.

El Times considera el portátil incendiario como una parábola sobre la atención de Dell hacia sus clientes, pero en realidad, si es una parábola sobre algo, lo es sobre las baterías y sobre nuestra actitud hacia la tecnología. La mayoría de nosotros no somos conscientes de la cantidad de energía que contiene la batería de un dispositivo móvil medio. Cuando se libera de golpe toda esa energía, no es de extrañar que se produzca un incendio. Hay una empresa llamada Valence, que asegura poseer una tecnología de baterías menos peligrosa, que ofrece información divertida sobre baterías que explotan:

Como muestra, aquí tienen la foto de la batería de un terminal móvil estallando en llamas:

Y aquí, un extracto:

    "Sólo durante los dos últimos años, la Comisión sobre Seguridad de Productos de los EE.UU. ha recibido unos 83 informes sobre incidentes de explosión y/o combustión de teléfonos móviles que han producido lesiones a los consumidores debido a las baterías. Uno de dichos incidentes es relatado por Curtis Sathre, que asegura 'Fue como la explosión de una bomba. Su hijo Michael, de 13 años, quedó atontado, ensordecido, con la mano sangrando y el cuerpo cubierto de ceniza. En una fracción de segundo, fragmentos del reventado teléfono móvil de Michael le habían golpeado en el rostro y se habían incrustado en el techo de la casa de la familia en Oceanside (California)'".

Hace cuatro o cinco años participé en una conferencia técnica titulada Power. Se trataba de una reunión de las principales empresas de tecnología de baterías. Yo intervine hablando sobre el futuro de los dispositivos móviles y contándoles lo que necesitábamos de las baterías del futuro. (Nuestro mensaje fue: más, más y más. Y su respuesta fue: esperen a que lleguen las células de combustible. Y sigo esperando.

Otro de los ponentes fue un representante de Dell, que nos mostró una foto de un portátil destruido por el incendio de su batería. Imagínense: la pantalla agrietada, el plástico ennegrecido... total, un aspecto horrible. Y preguntó "¿y si ocurre algo así en un avión?".

(Buena pregunta. Espero que la respuesta sea que aparece una azafata con un extintor y apaga el incendio, pero de todos modos sería una situación incómoda y peligrosa, especialmente porque la batería se alimenta de su propia energía al arder).

En cualquier caso, lo que pretendía decirnos el tipo de Dell es que la tecnología de las baterías móviles exige unos controles de calidad increíblemente exigentes, mucho más que los estándares normales de calidad. Un fallo por millón equivaldría a varios portátiles y teléfonos fundidos cada semana. La tasa de fallos tiene que ser más bien de uno por mil millones, lo cual es una labor enormemente difícil. Y mientras, seguimos tratando de meter tanta energía como sea posible en nuestros dispositivos móviles.

Según el hombre de Dell, un único fallo en un momento inoportuno podría perjudicar a toda la industria. Pese a los muchos sustos ocurridos desde entonces, el asunto de las baterías explosivas aún no se ha propagado entre el público en general. La gente considera los incidentes como problemas aislados de control de calidad, y no como lo que son realmente: síntomas de una tecnología llevada hasta el límite. No sé si la explosión del portátil en Japón será el suceso clave que llame la atención del público, pero es interesante verlo en los medios de comunicación convencionales. Por suerte, este incendio no se produjo en un avión.

¿Cuál es la moraleja de este asunto? En mi opinión, la tenemos en una de las fotos de la web del Inquirer:

Observen al tipo que aparece en primer plano, a la izquierda: mientras el Dell se incendia, él continúa tecleando en su propio portátil.

La cuestión es que no vamos a renunciar a nuestros dispositivos móviles, así que todos estaremos asumiendo un cierto riesgo. Eso sí, les ruego que tengan cuidado al comprar baterías de iones de litio de marca desconocida. Asegúrense de que sean de un fabricante obsesionado por el control de calidad.

(c) 2006 Michael Mace

(reproducido de Mobile Opportunity con autorización de su autor)


Glups...

13 julio, 2006 - 04:11
Anónimo

Después de leer a Michael, me lo pensaré dos veces antes de volver a guardarme el móvil en el bolsillo del pantalón, tan cerquita de mis partes blandas... ;-)

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