A pesar que los últimos estudios científicos indican que no hay relación causa-efecto confirmada entre las emisiones de radiofrecuencia y el cáncer, existe todavía cierta tendencia a pensar que la exposición continuada a fuentes de emisión como teléfonos móviles puede ser perjudicial para la salud.
por Xavier Caballé
Por efecto domino, las restricciones que empezaron a imponerse a las instalaciones utilizadas por la telefonía móvil prohibir la instalación de dispositivos WiFi en determinadas ubicaciones, especialmente aquellas que son frecuentadas por niños.
Los efectos sobre la salud se tuvieron en cuenta en el momento de realizar la especificación WiFi. En general se considera que la reducida potencia utilizada así como el hecho que la transmisión no es permanente, hace que sus efectos sobre la salud puedan considerarse prácticamente inocuos. Así, por ejemplo, una persona que trabaje un año junto al punto de acceso de una red WiFi recibe una cantidad de energía similar a la recibida durante 20 minutos de conversación con un teléfono móvil.
De todas formas, todos estos datos tienen, hasta la fecha, pocos estudios científicos que los avalen. Son necesarios más datos para poder conseguir un uso responsable de las radiaciones electromagnéticas, reduciendo al máximo los efectos posibles o reales sobre la salud de las personas y realizando las correcciones necesarias para eliminar todos aquellos efectos perniciosos.
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