Cuidado con las videocámaras sin cinta

Publicado: 17 noviembre, 2007 - 20:22
Por: David Pogue

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Cuando los aficionados a la tecnología se sientan a contar los grandes ciclos de la naturaleza a sus niños, no les hablan de la vida y la muerte, sino de cómo los chismes más voluminosos se encogen al cabo del tiempo, los más caros se convierten en baratos, y de cómo las cintas magnéticas siempre acaban dejando paso al almacenamiento digital.

En general, la muerte de la cinta es algo bueno. No hay mucha gente que, a la vista de su colección de DVD, añore los videocassettes, o que contemple su iPod y lamente la desaparición de los cartuchos y los cassettes.

Pero en el campo de las videocámaras, la defunción de la cinta es algo más complicado.

La mayoría de las videocámaras de consumo todavía graban en cinta. Son el último reducto de los chismes, pero eso no durará mucho. Según la firma NPD Group, las ventas de videocámaras digitales con cintas MiniDV están cayendo en picado, pasando de más o menos la mitad del mercado el año pasado a sólo el 31% este año. Las videocámaras que graban en DVD miniatura (29%) o en pequeños discos duros (22%) están a punto de superarlas. [Las cifras se refieren al mercado de los EE.UU., pero en España la tendencia es la misma. Según GfK, las cámaras con cinta eran el año pasado el 68% del total, mientras que ahora son sólo el 43%; los modelos con DVD son el 35% y los que usan disco duro el 20% de las ventas]

Lógicamente, el motivo son las complicaciones. En este mismo momento, tal vez tenga usted un montón de cassettes apilados en el armario, grabados pero pendientes de visionar, sencillamente por lo mucho que se tarda en encontrar la cinta deseada y el fragmento buscado dentro de ella. Tal vez piense usted que si tuviera una videocámara con DVD, podría limitarse a coger el disco de las vacaciones en un crucero y meterlo en el reproductor de DVD del televisor.

Puede que aún tenga usted esperanzas de editar algún día todas sus cintas en forma de resúmenes atractivos y visionables. Después de todo, tanto los Macs como los PC con Windows cuentan con programas para editar las grabaciones MiniDV y grabar las obras maestras resultantes en un DVD, o bien volver a grabarlas en otra cinta con el 100% de la calidad de imagen original.

Pero la vida sigue obstaculizando sus planes, y usted está por fin renunciando a la fantasía de que algún día editará por fin esas pilas de cintas. Entretanto, van apareciendo esas nuevas videocámaras sin cinta que le liberan a uno de la tiranía del rebobinado y el avance rápido; con ellas se puede saltar directamente a cualquier escena. ¿Quién es capaz de resistirse a eso?

En realidad, hay varias razones más para resistirse, o al menos esperar.

Dos de ellas son la capacidad y el precio. Por ejemplo, poca gente es consciente de que los discos en miniatura que utilizan las videocámaras con DVD sólo amitem 15 minutos de vídeo. Los discos cuestan unos 2,5 € cada uno, lo cual sale carísimo si se mira el precio por hora. En los nuevos discos de doble capa caben 27 minutos, pero cuestan 5 € la pieza. En cambio, las cintas MiniDV siguen costando unos 3 €, pero en ellas caben 60 o 90 minutos.

Las videocámaras con disco duro o tarjeta de memoria tienen otro problema: en cuanto el disco o la tarjeta se llenan, la videocámara queda inutilizada hasta que la vaciemos en el ordenador. (Por supuesto, se puede comprar una tarjeta de memoria de reserva, pero la mayoría de la gente no puede permitirse ir acumulándolas).

Otra consideración es la calidad de la imagen. La señal de vídeo de una cinta MiniDV ofrece un color, un contraste y una claridad magníficos. Las videocámaras MiniDV son tan buenas que a veces se utilizan para programas de TV y hasta para películas (como “Open Water” y “28 días después...”). La calidad de imagen de las videocámaras de alta definición con cinta, que también graban en cassettes MiniDV normales, es aún más asombrosa.

En cambio, la mayoría de las videocámaras sin cinta graban el vídeo en una variante del formato denominado MPEG-2. Comparado con el MiniDV, presenta un aspecto absolutamente primitivo, con blancos reventados, negros emborronados y grano por todas partes. Tampoco hay muchos programas de edición que reconozcan el MPEG-2.

La situación va mejorando. El año pasado, Sony y Panasonic crearon un formato nuevo, expresamente para videocámaras de alta definición sin cinta, denominado AVCHD. En la videocámara adecuada, y con la configuración de calidad más alta, la imagen del AVCHD es fabulosa. (Es un pariente del formato que utilizan
los DVD Blu-ray de alta definición).

Pero el AVCHD presenta un problema distinto: para editarlo hace falta un ordenador monstruoso.

En teoría, las videocámaras sin cinta tendrían que ser las compañeras ideales del software de edición. En el fondo, lo que contienen no es más que un montón de ficheros informáticos. Deberíamos poder copiarlos al ordenador en cuestión de segundos, en lugar de reproducirlos desde la videocámara en tiempo real.

En la práctica, la cosa no es tan sencilla. El formato AVCHD no está diseñado para ser editado, sino para atiborrar un montón de datos de vídeo en tan poco espacio de almacenamiento como sea posible. Las grabaciones están fuertemente codificadas, y sólo un puñado de programas de edición lo admiten. Entre ellos se cuentan las versiones más recientes de Sony Vegas, Ulead VideoStudio, Pinnacle Studio Plus, y (para el Mac) iMovie y Final Cut Pro.

Algunos de estos programas, como es el caso de los de Apple, trabajan convirtiendo los voluminosos ficheros de AVCHD a un formato que sean capaces de editar, y dicha conversión puede tardar una cantidad desproporcionada de tiempo; se tardan más de dos horas en preparar 60 minutos de vídeo AVCHD para editarlo.

La mayoría de los programas para Windows, como Pinnacle, son capaces de editar AVCHD sin convertirlo; en su lugar, se experimentan breves retrasos cada ves que se intenta visionar un clip o aplicar una transición.

Pero para editar AVCHD cómodamente en cualquiera de dichos programas se necesita un pedazo de ordenador. Para iMovie ’08, eso significa un Mac con procesador Intel y por lo menos 1 gigabyte de RAM; para Pinnacle, hablamos de al menos 1,5 gigas de RAM, más un chip Core 2 Duo de 2,4 GHz o más. Por último, hay que tener en cuenta el futuro. Supongamos, por ejemplo que compramos una videocámara con disco duro o tarjeta de memoria. Y supongamos también que, cuando se llenan el disco o la tarjeta, volcamos puntualmente las películas al ordenador.

¿Y después? No podemos dejarlas para siempre en el disco duro del PC: ocupan demasiado, y dentro de 20 años no estaremos usando el mismo disco duro que ahora. Incluso si compramos cada pocos años un disco nuevo de más capacidad, ¿quién se atreve a confiar la única copia de sus películas domésticas a algo tan propenso a las averías como un disco duro?

La única solución barata a largo plazo es grabar las películas en DVD, una molestia que requiere mucho tiempo, pero no puede ser pospuesta. En cambio, los cassettes MiniDV se archivan solos: cuando la cinta está llena, basta con guardarla en un cajón.

En otras palabras, todas las grabaciones hechas con videocámaras sin cinta acaban siendo grabadas en DVD. Y aquí aparece la preocupación definitiva: la longevidad.

Por desgracia, nadie sabe cuánto duran los DVD grabables, pues no hace suficiente tiempo que existen. Según las simulaciones de envejecimiento llevadas a cabo por el National Institute of Standards and Technology, un DVD doméstico puede durar entre "unas pocas semanas" (si se deja expuesto al sol) y "varias decenas de años" (si se compran los discos más caros, se guardan en sus estuches y se conservan a oscuras, a temperatura fresca y constante, etc).

Por supuesto, las cintas tampoco son eternas. En los dos casos hay que estar al tanto. Una vez cada 10 años hay que recopiar los vídeos en nuevas cintas, discos o el chisme de almacenamiento que esté vigente en ese momento.

Todo ello plantea dudas más profundas: ¿Para qué sirven exactamente los vídeos domésticos? ¿Por qué los grabamos? ¿A quién van dirigidos?

Hay quien espera que sus hijos querrán visionar esas grabaciones cuando sean mayores, o incluso sus nietos. Otros graban vídeo únicamente como grabaciones a corto plazo, para compartirlos a través de YouTube o en un DVD que se van pasando de unos a otros. Como ha demostrado la popularidad de los vídeos grabados con teléfonos móviles, a veces a la gente no le importan en absoluto la calidad ni la longevidad.

Por eso, los problemas de las videocámaras sin cinta carecen de importancia para mucha gente. En algunas aplicaciones, la comodidad pasa por encima de todo.

Pero el resto de la gente debería tener en cuenta las ventajas del MiniDV: el precio del almacenamiento, la capacidad, la calidad, las posibilidades de edición y las de archivo. Puede que la muerte de las cintas sea una parte inevitable de la naturaleza, pero estaría bien que ese momento no llegase hasta que tuviéramos un sustituto inequívocamente superior.

©2007 David Pogue

Publicado en The New York Times y reproducido con permiso del autor.


Muy oportuno este Post....pues ante la pérdida (robo) de mi cámara HV20 de CANON....ya estaba decidido por la nueva Canon VIXIA HF10 que graba en soporte SD y SDHC....

Pero claro, no tengo un buen equipo PC..entonces la duda es como hago un backup de mis grabaciones nooo????.

Cuando tenía la CANON HV20 lo pasaba a DVD a través de mi equipo (cuyo formato es MPG2) y no había gran problema...pero los tuve....

Y al final lo estaba haciendo con el equipo Sony DVDirect VDR-MC3, que permite pasar sin PC a DVD Video...

Pero, me parece que no aceptaría el formato AVCHD de esta nueva CANON...o sí?....

Bueno gracias x el post...y si alguien sabe si me sirve este aparato de SONY para llevar AVCHD a DVD Video....me serviría mucho......pues podría respaldar aunque sea a DVD.....

Herrod

Ya me parecía a mí que la calidad de imagen de la camara que me acabo de comprar era inferior a la que tenía antes (minidv)y me viene de perlas este post para corroborarlo.

Mañana mismo voy y la descambio por otra minidv.

Comparando una videocamara minidv con una con HDD exclusivamente, la unica ventaja real del minidv, es su calidad de imagen, punto.El articulo esta lleno de inconsistencias, en verdad ni de broma me basaria en el al momento de elegir una videocamara; podria comentarlos, pero seria demasiado extenso...ni siquiera la antiguedad de este (apenas un año) es excusa.
Mejor investiguen bien por otros rumbos antes de elegir, para que vean que es lo que mas les conviene.
Saludos.

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