
Cubierto con un pasamontañas, ya que era plenamente consciente de la impresión que ello debía producir en un hombre que llevaba dos días esposado a una cama, Gregory Gregorian, alias Smith, penetró en la estancia, encendió el potente foco que iba a dar de lleno en el rostro del cautivo, y no pudo evitar lanzar una corta exclamación de manifiesta repugnancia.
–¡La madre que te parió! –exclamó–. Apestas a perros muertos.
Segunda entrega de la novela de Alberto Vázquez-Figueroa en formato eReader, para terminales móviles Palm OS, Windows Mobile y Symbian, y ordenadores Macintosh y Windows.
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La próxima entrega, el viernes 2 de mayo.
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| Por mil millones de dólares, entrega 2 | 45.87 KB |






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