
Desde su puesto de vigilancia en la torreta de un carro de combate, el joven marine hacía inequívocos gestos de que más tarde iría a visitarla y Salka Embarek se preguntó si se vería obligada a ser testigo de una escena tan deprimente como la del día anterior.
Contemplar a un hombre desnudo de cintura para abajo sin otro adorno que unos sudados calcetines mientras luchaba a brazo partido con un globo demasiado pequeño y que por lo tanto se negaba a adaptarse a las generosas proporciones del miembro al que estaba supuestamente destinado no constituía en verdad un plato de su gusto, ni se le antojaba en absoluto excitante.
Cuarta entrega de la novela de Alberto Vázquez-Figueroa en formato eReader, para terminales móviles Palm OS, Windows Mobile y Symbian, y ordenadores Macintosh y Windows. Recuerde que necesitará el programa visor gratuito adecuado a su sistema operativo.
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La siguiente entrega, el viernes 16 de mayo.
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| Por mil millones de dólares, entrega 04 | 91.05 KB |






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