¿No sabe usted dónde está? Su cámara sí

Publicado: 9 julio, 2008 - 06:00
Por: David Pogue

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Que yo sepa, Arthur C. Clarke nunca escribió que "Cualquier tarjeta de memoria suficientemente avanzada es indistinguible de la magia". Pero si lo hubiera hecho, podría haberse referido a la tarjeta Eye-Fi Share. Se trata de una tarjeta de memoria de 2 GB (100 dólares), compatible con la mayoría de las cámaras digitales, pero que guarda un as en la manga: la conexión WiFi incorporada. Cada vez que nuestra cámara se encuentra bajo cobertura de nuestra red inalámbrica doméstica, manda las fotografías al ordenador, de manera automática y sin cables. También es capaz de subirlas del mismo modo a Flickr, Picasa y otros álbumes web.

Bueno, ¿y qué? Para empezar, uno se ahorra tener que buscar y conectar el cable de transferencia USB. Además, se evita el engorro de subir manualmente las fotos nuevas a la web.

Y por último, está el enorme factor de la ostentación, tanto del comprador como del fabricante. ¿Cómo demonios habrán logrado meter los circuitos WiFi en una tarjeta SD de tamaño normal, que cabe debajo de un sello de correos?

Sea como sea, acaba de aparecer un modelo nuevo con otro as en la manga todavía más sorprendente.

¿Sabía que su cámara digital marca de manera invisible cada fotografía con la fecha y la hora en que fue tomada? Pues la tarjeta Eye-Fi Explore (130 dólares) añade otra marca: la del lugar donde fue tomada la foto.

Efectivamente: la geolocalización de fotos ha llegado por fin a nuestras cámaras. Hasta ahora, anotar dónde se tomó cada foto requería introducir manualmente los datos o bien disponer de accesorios bastante caros. Desde ahora, no sólo es barato, sino automático.

Una vez volcada al Mac o PC, cada foto indica la población y el estado donde fue captada. También se puede hacer clic para ver un mapa de calles o una vista aérea, sobre los que aparece claramente dónde nos encontrábamos al accionar el disparador de la cámara. Por fin la tecnología ha llegado al punto en que ya no hace falta escribir "Torre Eiffel, 1988)" al dorso de las copias como recordatorio.

Los álbumes fotográficos web como Flickr, Picasa y SmugMug también son capaces de mostrar dichos mapas, al igual que algunos programas de retoque fotográfico como Photoshop Elements 6, Picasa y (para Mac) Ovolabs Geophoto.

La verdad es que se trata de un truco bastante interesante. Pero lo es todavía más descubrir cómo lo hacen.

No, no usan ningún GPS: ni siquiera la gente de Eye-Fi serían capaces de encoger un receptor de GPS para que quepa en una tarjeta SD.

En su lugar, la tarjeta incorpora una nueva tecnología, rival de los GPS, denominada WPS, o Sistema de Posicionamiento por WiFi. Es un invento de la empresa Skyhook, cuyo primer cliente importante fue Apple: el iPhone original no dispone de un verdadero GPS, pero sí de la función 'localízame' de Skyhook.

Comprender el funcionamiento de Skyhook exige algo de terminología técnica, pero es fascinante, además de constituir la clave de los puntos fuertes y los puntos débiles de la tarjeta Eye-Fi.

En este momento hay más de 70 millones de estaciones base WiFi en hogares, oficinas y comercios. Cada una de ellas difunde su propio nombre y su dirección de red exclusiva (denominada dirección MAC, que no tiene nada que ver con los ordenadores Mac) una vez cada segundo. Aunque para poder conectarse a Internet hay que estar a menos de 50 metros de distancia, según Skyhook un ordenador portátil es capaz de detectar esta potente señal de baliza a distancias de hasta 500 metros.

Las zonas metropolitanas están hoy cubiertas por todo tipo de señales WiFi que se solapan unas a otras. En cualquier cruce del centro de una gran ciudad podemos estar bajo cobertura de 20 estaciones base.

La gran idea de Skyhook fue: ¿Y si pudiéramos relacionar de algún modo esas señales de baliza con sus ubicaciones físicas? Así podríamos conocer dónde nos encontramos, sin necesidad de GPS.

A tal efecto, 500 empleados de Skyhook a jornada completa se han pasado los cinco últimos años circulando por todas las carreteras, calles y autopistas de todas las ciudades inportantes de los EE.UU., y últimamente también de ciudades europeas y asiáticas. Sus equipos detectan todas las señales WiFi procedentes de domicilios, tiendas y oficinas, y casan esa información con la posición que indica el GPS del vehículo.

(Nota: ni dichos equipos, ni ningún iPhone ni tarjeta Eye-Fi llega a conectarse en ningún momento a estas estaciones base. Sólo se limitan a detectar la señal unidireccional de la baliza, que difunden incluso las estaciones base protegidas con contraseña).

Hasta ahora, la base de datos de Skyhook contiene unos 50 millones de puntos de acceso WiFi, junto con la longitud y la latitud exactas de cada uno de ellos.

Y ya está; cualquier chisme con WiFi y equipado con el software de Skyhook, como el iPhone y la nueva tarjeta de Eye-Fi, pueden conocer su propia posición, con una precisión de unos 30 metros.

Por si fuera poco, el sistema de Skyhook se corrige a sí mismo. Supongamos, por ejemplo, que estamos en medio de la calle en Brooklyn. Su iPhone reconoce seis estaciones base WiFi a su alrededor, pero se supone que una de ellas, según la base de datos de Skyhook, se encuentra en Connecticut.

Está claro que alguien se ha mudado, o ha cambiado de lugar la estación base. El software de Skyhook dice "Vale, las otras cinco estaciones base están justo donde se supone que deben estar, pero la sexta parece sospechosa. Voy a actualizar mis registros para indicar que ahora está en Brooklyn".

La principal debilidad de Skyhook es la cobertura. Los 50 millones de puntos de acceso que conoce son, según la empresa, suficientes para cubrir el 70% de las zonas pobladas de los EE.UU. y Canadá, y el 50% de las europeas. Pero eso significa que la tarjeta Eye-Fi se queda en blanco en algunas de las situaciones en las que más quisiéramos geolocalizar las fotos: excursiones, esquí, navegación o viajes por el extranjero. En todos esos lugares es poco probable encontrar señal WiFi alguna.

(Si eso le preocupa, piense en el PhotoFinder de ATP (150 dólares). Una vez hechas algunas fotos, se introduce la tarjeta de memoria en el cacharrito, que procede a marcar cada una de ellas con la posición actual del GPS. Es menos práctico que el sistema de Eye-Fi, pero al menos es un verdadero GPS).

Por otra parte, los puntos más fuertes de Skyhook son lo bien que funciona en interiores y su rapidez: un segundo por búsqueda. Así pues, es el complemento perfecto del GPS, que funciona fatal en interiores, cuando lo hace, y puede tardar hasta un minuto en localizarnos.

(De hecho, el nuevo iPhone, que llega el viernes 11, incorpora tanto GPS como Skyhook. E incluso un tercer sistema de localización, desarrollado por Google, que detecta la posición analizando la proximidad a las antenas de telefonía móvil. El iPhone sí que sabe siempre donde está).

Además de la nueva función de geolocalización, la nueva tarjeta de Eye-Fi es idéntica a su predecesora sin funciones geográficas, lo que significa que tiene los mismos inconvenientes. Por ejemplo, sólo sabe transmitir ficheros JPEG, pero no películas ni ficheros RAW. Tampoco se puede elegir qué fotos enviar; la tarjeta lo transmite todo.

En cambio, sí se han corregido dos defectos tradicionales de las tarjetas Eye-Fi. Antes no se sabía si la tarjeta había acabado de transmitir fotos; ahora la Eye-Fi puede mandarnos un SMS al teléfono para avisarnos de que ya podemos apagar la cámara.

Y ahora tampoco nos vemos limitados al punto de acceso de nuestro hogar. Por 15 dólares al año, su tarjeta se puede conectar a cualquiera de los 10.000 puntos de acceso comerciales de Wayport en los Estados Unidos, así como a cualquier punto de acceso que sea abierto (sin contraseña ni pantalla de bienvenida). Con la tarjeta Explore se incluye un año gratis.

Hay en juego muchísima tecnología. La red Skyhook, por incompleta que sea, resulta extremadamente ingeniosa: cuesta creer que funcione, y que lo haga tan bien, al menos en las 8.000 ciudades que cubre.

La tecnología de Skyhook también se utiliza en el programa AOL Instant Messenger, de modo que podemos ver dónde se encuentran nuestros compañeros de charla; en juegos basados en la posición, como Plundr de AreaCode; y en programas como Trapster, que permiten a los conductores informar sobre los radares de exceso de velocidad que van encontrando, e informan a otros conductores equipados con Trapster que les siguen, todo ello a través del móvil. Incluso hay una barra de navegador que trata de localizarnos a nosotros mismos: loki.com

Y cuando las fotos de la tarjeta Eye-Fi llegan al ordenador, poder ver dónde fueron tomadas es más que una simple novedad. Es un enorme avance en el arte y la utilidad de la fotografía digital.

©2008 David Pogue

[vía]


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