Con la Blackberry Storm en las manos
Ayer tuve la posibilidad de probar la nueva Storm, el dispositivo táctil de Blackberry. Hacía muchos meses que quería probarla y mis expectativas eran altas aunque algo escépticas después de que el iPhone me hubiese desengañado de los teclados sobre pantallas táctiles. Mi conclusión: tiene buena pinta. Muy buena pinta.
La usabilidad de la pantalla es buena. Lo más sorprendente de la pantalla es que parece que esté montada sobre unos micro-muelles que hacen que la pantalla se hunda bajo la presión del dedo y que ayude a la sensación del click. Además, el hecho que de que necesite un segundo click para confirmar las selecciones da una sensación de más seguridad que el iPhone. Vaya, es más difícil que se te escape una opción o que te equivoques.
Sobre el teclado, puedes escoger entre trabajar con todo el teclado (QWERTY con el dispositivo en apaisado), con el SureType predictivo (QW-ER-TY con el dispositivo en vertical) o incluso con la disposición de teclado de móvil (ABC-CDE-FGH). Pero el punto crítico es la usabilidad, y la verdad es que promete. Creo que podría acostumbrarme. No he conseguido la velocidad a la que estoy acostumbrado con la Pearl+SureType pero todo es cuestión de cogerle el tranquillo.
La capacidad multimedia mejora con mucho la de las otras Blackberry: pantalla grande, reproducción fluida de películas, acceso a descargas de música (con Vodafone Life). En definitiva, pretende ser un iPhone o un iTouch, aunque mi impresión es que no lo consigue. Le falta algo de esa magia de Apple.
La Storm viene cargada de aplicaciones nativas para varios servicios de la web social: Facebook, Flickr, versión móvil de Youtube, Messenger,… Una refrescante novedad es el centro de aplicaciones desde el que descargarse nuevas aplicaciones. Algo así como la AppStore de Apple, aunque de momento con muchas menos aplicaciones. El éxito de este catálogo de aplicaciones dependerá de la política de RIM en lo referente a la libertad que dé a los desarrolladores independientes.
Respecto al tamaño y peso, también son buenas noticias, es casi como la Pearl y el peso es aceptable. Nada que ver con la Bold o la 8820 que priorizan las funcionalidades a la movilidad.
Se echa en falta la conexión Wifi por mucha tarifa plana que tenga y la verdad, el HSDPA cargando algunas páginas web no me ha parecido mucho más veloz que la Pearl con GPRS.
Conclusiones: Compro. Me gusta. ¿Cambiaría mi Pearl por la Storm? Mmhm… si, aunque me gustaría jugar con ella un poco más para asegurar que el teclado táctil consigue igualar a las teclas para un uso profesional.












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