La agencia Reuters informa que Nokia, el mayor fabricante mundial de teléfonos móviles, dejará de vender terminales en Japón, con la única excepción de los de su marca de lujo Vertu, tras sus esfuerzos por competir con los fabricantes locales. Timo Ihamuotila, vicepresidente ejecutivo de Nokia, ha declarado que "dada la situación económica actual, hemos llegado a la conclusión de que no sería sostenible mantener nuestras inversiones en productos específicos para el mercado japonés".
Ihamuotila ha indicado asimismo que la actividad de Nokia en Japón se concentrará en la investigación, el desarrollo y la producción para el mercado internacional, así como en proyectos específicos como la marca Vertu. Si bien la firma finlandesa disfruta de una posición dominante del mercado mundial de teléfonos móviles, con una cuota del 38%, durante el año pasado sólo obtuvo alrededor del 0,3% del mercado japonés, según el periódico Nikkei. Todas las marcas "occidentales" tienen dificultades para vender en Japón, un mercado dominado por proveedores locales como Sharp, Panasonic y Kyocera.
Según la firma Wireless Intelligence, Japón es el séptimo mayor mercado mundial de móviles, con un índice de penetración del 82%. Las operadoras japonesas NTT DoCoMo y Softbank Mobile comercializan actualmente terminales Nokia. La decisión de Nokia se produce a los pocos días de conocerse que la empresa tiene intención de lanzar el año próximo su propia operadora móvil virtual en Japón, dirigida a los clientes japoneses de mayor poder adquisitivo, mediante su marca Vertu de teléfonos de lujo con incrustaciones de pedrería y metales preciosos, que se venden a precios entre 1,6 y 5 millones de yens (13.000 a 40.600 €). Estos móviles incluyen una 'tecla de mayordomo' que permite acceder a cualquier hora a un asistente personal que se encarga de concertar viajes, cenas y salidas de ocio.
Oportunamente, Jack Schofield se pregunta en The Guardian por el tipo de clientes que son capaces de gastar las citadas cifras en un teléfono que queda obsoleto tecnológicamente al cabo de dos años: un terminal de 24.000 € se depreciaría 1.000 € cada mes. Tal vez sea, dice Schofield, que los diamantes se pueden reciclar en un Vertu nuevo.
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