Portafotos digitales a examen

Publicado: 28 abril, 2005 - 04:36
Por: David Pogue

|

Si se piensa bien, las tarjetas de memoria son un formato de almacenamiento bastante delicado para guardar algo tan importante como las fotografías digitales. Les puede ocurrir de todo: se pueden extraviar, nos las pueden robar, se pueden corromper y, en el caso de las diminutas tarjetas xD-Picture, pueden salir volando hasta el quinto pino si nos da por estornudar.

por David Pogue

Lo que ocurre, claro, es que las tarjetas de memoria están diseñadas como almacenamiento temporal dentro de la cámara. En cuanto la tarjeta se llena, las fotos piden a gritos ser transferidas a un lugar más amplio, seguro y permanente.

Para la mayoría de la gente, ese lugar es un ordenador. Pero acarrear un portátil en los viajes no siempre resulta práctico. Además, es como llevar una camiseta que diga ‘Soy un turista; por favor, róbeme’.

Siempre se puede comprar un montón de tarjetas de memoria, pero resulta caro. También se puede optar por un grabador portátil de CD (unos 300 €) que grabe las fotos directamente desde la tarjeta, pero es tan lento como voluminoso.

Pero ¿acaso no estamos en la era de los discos duros diminutos? (o sea, del iPod) ¿Por qué no inventa alguien un cacharrito de bolsillo que saque las fotos de la tarjeta de memoria y las ponga en un disco duro, para poder borrar la tarjeta y seguir fotografiando?

Afortunadamente, varias empresas han inventado justo eso: aparatos denominados archivos de fotos, portafotos, visores de fotos digitales o discos duros multimedia portátiles. Y si ya tiene usted iPod, también puede transformarlo en un álbum portátil, recurriendo a los adaptadores que ofrecen Belkin y Apple, que acaba de presentar su propio iPod Photo Connector.

Los dispositivos específicos para guardar fotos digitales (fabricados por Epson, Archos, Nikon, SmartDisk y Jobo, entre otras firmas) presentan diversas ventajas respecto a los adaptadores para iPod. En primer lugar, sus pantallas son mucho mayores, lo que facilita enseñar a los amigos las fotos buenas y borrar las malas.

En segundo lugar, también sirven para escuchar música y, en algunos casos, ver películas, aunque en una variedad limitada de formatos de fichero; por ejemplo, la mayoría no admiten las canciones protegidas contra copia compradas en Internet. (Conectados a un Mac o un PC mediante cable USB, estos dispositivos se comportan como discos duros externos, que es como se cargan en ellos la música, las películas y los lectores de tarjetas de memoria).

En tercer lugar, todos estos reproductores se pueden conectar al televisor, la mejor forma de impresionar a los parientes.

Y por último, estos aparatos cuentan con su propia batería y sus ranuras para tarjetas de memoria. Es decir, que al transferir las fotos, no se consume la batería de la cámara (a diferencia de lo que ocurre cuando se conecta a un portátil). Esto es importante, porque cuando se va por el mundo, la carga de batería de la cámara es un recurso muy valioso.

Los álbumes digitales de nuestro análisis (Epson P-2000, Jobo GigaVu Pro, Archos AV420 y SmartDisk FlashTrax) responden a una amplia gama de tamaños, formas y funciones. (Nikon, cuyo modelo compacto Coolwalker MSV-01 está pensado para el uso con las cámaras Nikon, declinó proporcionar un equipo para la prueba. También han quedado fuera del comparativo diversos modelos sin pantalla, que le quitan la mitad de la gracia al asunto).

La mayoría cuentan con una sola ranura, para tarjetas Compact Flash. Si su cámara emplea otro tipo más pequeño, tendrá usted que hacerse con un adaptador. Sólo el P-2000 de Epson posee también otra ranura para tarjetas SD. Ésa no es la única virtud del negro y elegante Epson (499 €). El tamaño, el brillo y la claridad de su pantalla de 3,8 pulgadas superan ampliamente a los de su competencia. Gracias s sus detalladísimos 640 x 480 píxels (el cuádruple de resolución que sus rivales), las fotos parecen copias en papel brillante hechas en laboratorio. La transferencia de las imágenes es muy rápida: poco menos de dos minutos para una tarjeta de 256 MB con 103 fotos.

El Epson es también el único álbum digital que se toma en serio los pases de diapositivas: se puede elegir música de fondo, así como optar por suaves efectos de deslizamiento animado o fundido cruzado que proporcionan un efecto muy agradable.

No obstante, con unas dimensiones de 147x84x30 mm, el Epson no es precisamente lo que yo llamaría pequeño. Quienes prefieran algo más compacto pueden investigar el Archos AV420, un equipo realmente de bolsillo (124x79x20 mm).

Quede claro que el Archos (499 €) nunca fue pensado como álbum de fotos; se presenta como equipo multimedia de bolsillo, capaz de, por ejemplo, grabar programas de TV (incluso en ausencia del usuario) para poder verlos cuando estemos fuera de casa. Pero siendo tan delgado, tan capaz (hasta 100 GB) y rápido (1 minuto 40 segundos para transferir la citada tarjeta de 256 MB), los fotógrafos han comenzado a adoptarlo para aplicaciones de descarga de fotos.

Sin embargo, en esta función no es para nada tan bueno como el Epson. La pantalla de 3,5 pulgadas sólo muestra 320 x 240 píxels; carece de una función o botón específico para transferir fotos; es incapaz de visualizar ficheros RAW de ningún tipo; y no cuenta con ningún indicador de progreso ni vistas miniatura de las fotos entrantes durante la importación. Pero ¿ya les he hablado de lo pequeño que es?

Pequeño no es lo primero que viene a la mente al ver el bulboso Jobo GigaVu Pro (145 x 107 x 38 mm). Este aparato parece ir dirigido a fotógrafos más serios, tanto por su precio (NNN € por el modelo de 40 GB) como por su compatibilidad con formatos fotográficos avanzados como RAW y TIFF, su velocidad (3:09 en la prueba de 256 MB) y, debo decir, su confuso sistema operativo. (¿Por qué, por ejemplo, no se muestran atenuadas o desaparecen las opciones no disponibles, como en cualquier sistema operativo que se precie?) La tapa protectora, que se encaja en la parte inferior mientras se utiliza el equipo, es un detalle de agradecer, pero a la mayoría de los usuarios les irá mejor con el Epson.

El FlashTrax de SmartDisk también protege su pantalla: para usarlo hay que abrirlo por la mitad, como si fuera un set de maquillaje. Este aparato está notablemente adaptado a su función: sin tener ni idea del sistema de ficheros al estilo de Windows, basta con introducir la tarjeta de memoria, pulsar el botón Copy, y ya está. Otros detalles destacables son la batería intercambiable y la posibilidad de visionar las películas de la cámara digital.

El FlashTrax también resulta notable por su precio: 345 € el modelo de 20 GB, 414 € el de 40 GB y 580 € el de 80 GB. Sin embargo, debemos destacar que buena parte de la economía se debe a la inclusión de la pantalla más sencilla y descolorida de todas las probadas.

Por otra parte, si tiene usted un reproductor musical iPod, ya lleva consigo un disco duro de entre 10 y 60 GB, y en un aparatito mucho más pequeño que cualquier álbum de fotos digital.

Belkin ofrece dos adaptadores para transferir de la cámara al iPod. El Digital Camera Link (99,95 €) es una cajita de plástico blanco que conecta la cámara (por medio de su cable USB) directamente al iPod. La transferencia es lenta (6:45 para la tarjeta de 256 MB), el aparato es voluminoso (tanto como otro iPod), consume la batería de la cámara y se traga sus propias pilas AA como si nada. Y en los iPods en blanco y negro no se ven las fotos: cada transferencia se muestra en la pantalla del iPod identificada por su nombre, fecha, tamaño de fichero y número de imágenes.

El Belkin Media Reader (99,95 €) es otra caja de plástico blanco, aún mayor (86 x 101 x 20 mm) que la anterior, pero equipada en este caso con cuatro pilas AAA. La transferencia es todavía más lenta: más de nueve minutos en nuestra prueba con una tarjeta de 256 MB, pero al menos no consume la batería de la cámara, puesto que la tarjeta de memoria se introduce directamente en el Belkin.
En los dos casos, el Mac o PC importan las fotos desde el iPod exactamente igual que lo harían desde una cámara digital.

La vida es mucho más sencilla para quienes ya tienen un iPod Photo (349 € el modelo de 30 GB), provisto de pantalla en color. En este caso se puede utilizar el nuevo iPod Photo Connector de Apple (29 €), una pequeña pastilla de plástico blanco que se conecta directamente al iPod. Al conectarle el cable USB de la cámara, el iPod se ofrece amablemente a importar las fotos. Durante el proceso de importación se ven las fotos a medida que van llegando, junto a un práctico indicador de progreso y a sendos botones de ‘Detener y guardar’ y ‘Anular’.

Los atractivos de esta solución son, como es natural, su extrema pequeñez, su precio asequible y su compatibilidad con los enormes ficheros RAW y las películas digitales (que el iPod es capaz de importar, aunque no de visualizar).

No obstante, las limitaciones también son considerables. La transferencia es muy lenta (10 minutos y medio para nuestra tarjeta de 256 MB) y la batería del iPod sufre bastante. Además, hay que indicar que si bien las fotos importadas se pueden ver en la pantalla, el iPod Photo no permite mostrarlas en el televisor (una de las funciones más prácticas del aparato) hasta que volvamos a casa y las sincronicemos con el Mac o el PC, operación que las devuelve al iPod en el formato adecuado.

Gracias a algo muy molesto llamado física, no es posible tener rapidez, economía, tamaño compacto, disco de gran capacidad y pantalla grande en el mismo cacharro.

Así pues, quienes prefieran un equipo pequeño de gran capacidad, tienen en el iPod Photo con su adaptador pequeño el sistema de álbum fotográfico más compacto, sin olvidar que por el mismo precio se llevan un magnífico reproductor musical. Si busca ahorro y robustez, elija el FlashTrax de SmartDisk. Si prefiere la rapidez y una pantalla grande, le encantará la espectacular pantalla del Epson P-2000. Sea cual sea la opción que elija, la próxima vez que salga usted de viaje, dormirá más tranquilo a sabiendas de que sus fotos están seguras y a cubierto en su propia habitación digital de hotel.

Más información:

(c) 2005 David Pogue

(Artículo reproducido del original publicado en The New York Times, con autorización de su autor)


En nuestra tienda on-line www.memex.es tenemos un nuevo modelo de Philips con una pantalla de 9", con más capacidad (hasta 150 fotos) y cuatro marcos intercambiales. Lo hemos probado y es una autentica maravilla, su pantalla además es de alta resolución con lo cual en las imágenes es inapreciable el pixel.

Escribir un comentario

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Use <!--pagebreak--> to create page breaks.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Para comprobar que eres un humano y no un robot.
11 + 5 =
Resuelva este sencillo problema de cálculo e indique la respuesta. Por ejemplo, si la suma es 1+3, indique 4.

Esperando Contenido Widget ...