Seguramente si escucha a alguien afirmar que, una vez apagado el ordenador, continúa siendo posible acceder al contenido de la memoria RAM, lo más probable es que le dé dos golpecitos en la espalda, sonría bondadosamente y le diga 'sí hijo, sí... y las brujas vuelan con escoba'. Una de las primeras cosas que aprendemos de la memoria RAM es que únicamente conserva su contenido mientras recibe alimentación. Si el suministro falla o se interrumpe, todo lo que había en la RAM, desaparece.