
La temida palabra, objeto de los más variados eufemismos en boca de los miembros del gobierno, parece no hacer mella en el sector de la telefonía móvil. Hace unos días, el presidente de Telefónica aseguraba en Zaragoza que su empresa
mantiene las previsiones de crecimiento. Claro que la operadora española está presente en más de 20 mercados, muchos de los cuales están lejos de la saturación que aqueja a los países occidentales.
Hoy, la firma ABI Research calcula que los 83.600 millones de euros que la industria invirtió durante el año 2007 alcanzarán los
100.400 millones en 2013, impulsados sobre todo por la ampliación de redes y la preparación para la cuarta generación de telefonía móvil. La semana pasada, una representante de T-Mobile
cifraba en 70.000 millones de euros el coste de convertir a 4G las redes móviles de un estado europeo mediano.
Lo interesante es la distribución de esa inversión: durante el año 2009, la inversión en datos superará a la realizada en servicios de voz, con la llegada de la 4G, y dentro de cinco años la proporción será del 28% para voz, el 67% para datos y el 5% para televisión en el móvil.