
Por estas fechas, hace dos años, Nokia presentó su revolución telefónica del momento, el Nokia N93, el primer móvil capaz de grabar vídeos con una calidad que se acercaba a la del DVD. Pero la cosa iba más allá. Aquel móvil ya no era un móvil, era un “multimedia computer” (como repetían los ejecutivos de la empresa), una máquina para asistir en la creación de contenidos multimedia, una cámara que iría contigo, que te permitiría editar vídeos en cualquier lugar y que además te permitiría enviarlo a cualquier parte del mundo gracias a sus potentes opciones de conectividad.