
"Cuando yo tenía tu edad", les diremos algún día a nuestros boquiabiertos nietos, "¡sólo podíamos conectarnos a Internet sin cables a través de puntos de acceso con un radio de alcance de 30 metros!". Siempre, claro, que todo evolucione según espera la industria de la electrónica. Cada dos años, más o menos, aparece otra variedad de equipos WiFi mejores y más rápidos, que se distinguen con denominaciones tan poco atractivas como 802.11b y 802.11g. La edición de este año es la 802.11n, que se supone ofrece dos enormes ventajas respecto a los populares tipos “b” y “g”: 5 veces más velocidad y 15 veces más alcance.
Lo cual no estaría nada mal, si fuera cierto. Por ejemplo, significaría que con la señal de un único transmisor (un enrutador inalámbrico, por utilizar la terminología técnica) cubriríamos de datos todas las habitaciones de una casa.
He probado los enrutadores 802.11n de Apple, Belkin, Linksys y Netgear, junto a un modelo "g" más antiguo para disponer de alguna referencia. Para cada prueba, he instalado el enrutador en el sótano y he procedido a medir la intensidad y el alcance de la señal en seis lugares, dos de ellos en cada planta: sótano, primer piso, segundo piso y desván. Al terminar, me había tragado 120 tramos de escalera. ¿Hay alguien que desee patrocinarme con fines benéficos?
Resulta que 802.11n sí mejora tanto la velocidad como el alcance, pero en absoluto los multiplica por 15; generalmente lo hace por 2 o más. Con un enrutador 802.11n debería bastar para cubrir hasta la mansión más lujosa.
Los equipos 802.11n más recientes también son interoperables: la tarjeta Belkin para portátiles funciona con el enrutador de Apple, y así sucesivamente, aunque no siempre a la velocidad máxima. Y aún mejor: los portátiles antiguos con "b" y "g" pueden beneficiarse del mayor alcance de los enrutadores 802.11n, aunque sea a sus velocidades respectivas de "b" y "g".
Y ahora viene la parte negativa.
Primera nota al margen: para disfrutar de las redes 802.11n en todo su esplendor, hace falta algo más que el enrutador 802.11n; tembién hay que tener un receptor 802.11n en cada ordenador. Suelen adoptar la forma de tarjetas PC Card para los ordenadores portátiles, o de antenas USB para los de sobremesa. Como era de esperar, los enrutadores 802.11n también son más caros.
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