
En la tienda de aplicaciones de Apple para el iPhone veremos gran cantidad y variedad de programas, pero hay una categoría que, por ahora, está vedada a terceros: los navegadores web. El Safari que lleva incorporado el terminal es una pieza tan fundamental para la estrategia de Apple que la firma no autoriza que se distribuyan otros navegadores a través de la App Store. Así lo reconoce Jon Stephenson von Tetzchner, fundador y consejero delegado de Opera Software, en una
entrevista con Saul Hansell del New York Times. Los ingenieros de Opera ya disponen de una versión de Opera Mini para el iPhone, pero Apple no acepta distribuirla para que no le haga competencia a Safari.
La verdad es que nunca me ha resultado cómodo usar
Opera Mini, un navegador que combina el programa cliente local del móvil con un servicio remoto de adaptación de las páginas, pero me consta que hay usuarios (como el primer y agresivo comentarista de
este artículo) que lo consideran muy práctico.